Borrón y cuenta regresiva

En tres semanas más se acaba el 2019, y es hora de pasar la cuenta de lo bueno, malo y lo que se quedó en el tintero, cierro el año tranquila y contenta, pero con una sensación de conformismo que no me deja feliz, como que casi casi llegué pero no, aun tengo que seguir trabajando en un montón de flancos para el 2020.

“El concierto de Patti Smith fue pura piel, vibra, energía, canto, salto e intimidad, creo que todos los que estábamos ahí sentíamos una atmósfera de seguridad, nos entendíamos, había sonoridad en el aire, canté Gloria a todo pulmón, di la vida.”

Lo bueno

Partir por lo bueno, porque hay que decirlo, ha sido bueno, de enero a esta parte podría decir que hay 2 o 3 cosas que he aprendido, la importancia de llevar una agenda o journal, porque hay tantas cosas que no recordaría de otra manera, pero quiero marcar mis #highlights2019, los conciertos fueron un gran aporte, dos destacan en particular posicionándose en lugares hermosos de mi corazón donde los atesoraré por siempre, el concierto de King Crimson y el de Patti Smith, ambos excepcionales a su manera, en el de KC se me cayeron lágrimas, no solo por lo increíble de la experiencia que nos entregaron los músicos, si no por ver a Pedro emocionado, cuando vez a la persona que amas vivir un momento que sabes que recordará para siempre, y cuando además lo viven juntos, es brutal. El concierto de Patti Smith fue pura piel, vibra, energía, canto, salto e intimidad, creo que todos los que estábamos ahí sentíamos una atmósfera de seguridad, nos entendíamos, había sonoridad en el aire, canté Gloria a todo pulmón, di la vida.

Por otro lado me propuse un par de cosas para este año, primero me propuse poner plantas dentro del departamento, nunca había querido (o me había atrevido) porque sentía que ensuciaban mucho pero ya, ni modo, me lancé y hoy me encanta, le dan una vida al lugar que me llena cada día cuando llego después de la pega, eso fue un éxito del 2019.

Dejé el pucho, no sé si es un gran logro en verdad… creo que cada uno hace lo que quiere con su cuerpo, pero como hay a quienes les cuesta un montón, creo que merezco algo de crédito, la verdad no fue tan difícil, voy a admitir que ocasionalmente me he fumado uno que otro cigarro en momentos de parrandeo, pero han sido limitadas y ya no es un hábito, y es que con un pisco sour en la mano y la amiga llorando al frente, es necesario.

Leí más, está difícil cuantificar este logro, en general leo lento y no llevo la cuenta, no estoy compitiendo con nadie así que disfruto de la lectura como otros disfrutan de comerse chocolate, sin apuro y saboreando cada hoja, creo que el mérito este año es que he sido más consistente en el hábito, también he leído más rico, elegí mejor los libros, aquí uno de los factores clave fue descubrir las listas de recomendaciones del blog de Bill Gates. El hombre sabe de lo que escribe cuando recomienda libros, dale una hojeada cuando no sepas por donde seguir.

Lo Malo

En general creo que ha sido un buen año, todo lo malo ha estado teñido de algo bueno, no logro recordar grandes tragedias este año, ni grandes pérdidas, he tenido tropiezos, antes luchaba con mis tropiezos, sentía que tenía la obligación de mejorar y superarme y dejar de cometerlos, hoy debo decir que los abrazo, abrazo mis defectos y mis errores, he llegado a quererme más a mí misma por el defecto, que me hace quien soy. Así que voy a cerrar este año, no sin lágrimas, pero al menos sin quejas.

Lo que quedó en el tintero

Bueno, hartas cosas, hubo algunas que implementé en el 2018 que no mantuve en el 2019 y que me hicieron falta, por lo que las voy a re integrar y a mejorar. Una de ellas es llevar una agenda al día y marcar los puntos altos de cada mes, en resumes, de manera de recordar siempre como estuvo mayo o julio de tal año, si bien este año mantuve el hábito de anotar todo, no fue en una agenda sistemática, por lo que no pude hacer la revisión que me hubiese gustado.

Se me quedó también el ir a la nieve, lo postergo cada año, este año lo cambié para ir a Brasil, otro de los #Highlights del año, que por cierto debo decir que Barra de Tijuca es lo mejor de Rio y que me lo voy a repetir más de una vez, pero sigue estando en el tintero esa tarde de lectura frente a la chimenea, la idea romántica de la nieve en los árboles y las narices rojas.

Uno de los desafíos potentes es que programé tener un hijo para el 2020, va a estar difícil, pero tengo confianza, si lo postergué tantos años fue por qué tenía siempre excusas, todas muy válidas, como una mejor situación económica, una mayor estabilidad de la relación, una consolidación de los proyectos emprendidos, entre otras y ya… ya se me acabaron y miro para atrás y en efecto me encuentro en super buen pie, y lo que ya no se dio no tiene sentido seguir persiguiéndolo, es hora de da el paso, y lo voy a dar tranquila, eso si, manteniendo más de algún post dedicado a ese cuento que es un viaje de por si.

El mayor desafió del 2020 va a ser transformarme en otra cosa sin dejar de ser lo que soy.

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