El hombre que confundió su mujer con un sombrero

Por donde empezar, mis expectativas para este libro de Oliver Sacks eran altas, las criticas recibidas en Goodreads (un sitio que uso cotidianamente para seleccionar nuevos libros y para registrar lo que leo) eran bastante buenas, describían el libro como entretenido, interesante y liviano, decidí darle una oportunidad entre 2 lecturas más densas (saliendo de “El futuro del capitalismo” y antes de “Crisis”) y así fue como cambié un ticket de librería recibido para la navidad por este libro.

El libro tiene una estructura bastante plana, nada muy original, narra una historia tras otra de los pacientes de este psiquiatra, ningún análisis de los pacientes los retrata adecuadamente, desde el principio del texto se puede identificar que el protagonista siempre es el Dr. Sacks, nunca el individuo con su particular aflicción, quienes pasan inevitablemente a ser actores secundarios en sus propias historias, Oliver interrumpe una y otra vez al lector para dar sus opiniones personales sobre religión, familia, política y algún que otro tema ético o moral, en forma completamente innecesaria, es casi como si le fuese imposible contener su ego y necesitara demostrar continuamente que tiene un opinión en absolutamente todos los aspectos de la vida humana y el necesita decirte cual. Bloqueando así que el lector llegue a conocer a los pacientes y formarse su propia opinión.

Este libro solo es entretenido para quienes les gusta recibir la comida masticada, en verdad para cualquier otro lector es un desagrado, lo sé, el libro lo escribe él y puede escribirlo desde la posición del ego que le quede más comoda, pero la lectora soy yo y tengo el mismo derecho de criticarlo y que no me guste, finalmente me forcé a terminarlo rápido por que al mal paso darle prisa, este es un autor que no voy a re visitar jamás, la experiencia que te entrega el libro era en verdad predecible, es la misma que sientes cuando vas al médico y te encuentras con una eminencia que escasamente levanta la cabeza, nunca te escucha y finalmente decide cual es tu diagnostico, y sales de la consulta con muchas preguntas y una sensación de que esta eminencia no es el médico adecuado para ti, porqué le eres completamente invisible, pero al igual que en el caos personal, los pacientes del Dr. Sacks no recibieron tratamiento, sencillamente se conforman con observarlos como seres raros, como un circo de bata blanca, observar como aprenden a vivir con sus enfermedades y maravillarse de lo bien que se adaptan.

Cuantas estrellas le doy? solo por que el tema es interesante, le voy a dar 2 de 5, pero solo por que creo que el tópico que trata es buenísimo, espero otro escritor tome la bandera y lo reivindique.

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