Un Caballero en Moscú

La reseña de este libro debería ser tan simple como el libro mismo, Amor Towles intenta escribir una novela que narre el paso del tiempo, tal y como lo hicieron en su momento otros grandes autores de la literatura Rusa, para entender esta novela debemos primero saber algo de su época dorada narrativa.

En la literatura Rusa clásica (aquella que surge a finales del 1800) nos encontramos con distintos conflictos humanos, donde los personajes son puestos a prueba en duras circunstancias de la vida en las que de alguna forma todos nos podemos sentir ligeramente identificados, este es uno de los secretos de este género, pero existen otros dos elementos centrales en la literatura rusa que nunca debemos pasar de alto.

El primero es Rusia, o mejor dicho la sociedad, la opinión de Rusia como un actor más en la novela se observa en todos los libros de Dostoyevski que he tenido el placer de leer, la sociedad presente influye en como actúan los personajes sin necesitar una sola frase, también se encuentra presente en Chejov y Tolstoi; es la sociedad la que hace que Ana Karenina se lance a las lineas del tren o que el Estudiante se entregue finalmente por el horrible crimen que ha cometido, resignado a recibir su castigo.

El otro elemento clave en la literatura Rusa es el tiempo, es difícil hacer sentir a los lectores el paso del tiempo, el desgaste de los personajes en la medida que avanza el conflicto, los cuales usualmente son lentos y solapados, tomemos por ejemplo a “El Proceso” de Kafka o a “la Muerte de Ivan Ilich” donde el desenlace se da más por agotamiento y el tiempo es una carga pesada que crece en el libro página tras página.

Bueno, Amor Towles triunfa en la primera característica, los personajes son puestos a prueba en circunstancias extraordinarias en las que todos podemos sentirnos identificados, pero fracasa en las dos siguientes, Rusia intenta aparecer en el contexto político del libro, pero eso es historia, no cultura (delgada linea que se ente-cruza, pero no es lo mismo), por lo tanto no vemos a Rusia juzgar al aristócrata, no percibimos tensiones sociales nunca, ni la división humana y los abanderamientos propios de los conflictos. Fracasa también en mostrarnos el desgaste del tiempo, nunca vemos envejecer a los personajes, nos dicen que han envejecido, pero no actúan más sabiamente, no cambian su postura frente a la vida y no se resignan ante la adversidad, nunca dudan, mantienen el espíritu estoico de la juventud, lo cual es completamente poco realista y la verdad francamente infantil, en realidad no vemos como los personajes envejecen porque no lo hacen, son inmutables y por eso, planos.

Sinceramente creo que es una buena novela americana, quizás una estupenda base para una película de Hollywood (que entiendo ya se encuentra en rodaje y no pretendo ir a ver), pero de ninguna manera es una novela Rusa, si usted busca la riqueza de la cultura, lenguaje y personajes vaya y léase a los Hermanos Karamasov, si quiere una novela para distraerse en la cuarentena, Un caballero en Moscú, hace el trabajo perfectamente.

2,5 estrellitas, por haberme engañado pensando que era otra cosa.

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